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El hombre que estudió el miedo a morir

Roland Griffiths ayudó a devolver la psilocibina a la investigación clínica. Después recibió un diagnóstico de cáncer avanzado. Su historia ilumina una pregunta que hoy también comienza a investigarse en Chile: cómo aliviar el sufrimiento sin prometer más de lo que sabemos.

· 6 MIN DE LECTURA

Reloj de arena con el vidrio roto por el que se escapa la arena, iluminado por un haz de luz cálida sobre un muro oscuro.

En noviembre de 2021, Roland Griffiths recibió un diagnóstico de cáncer de colon avanzado. Llevaba años investigando lo que una enfermedad así puede provocar más allá del cuerpo: la ansiedad, la pérdida de sentido, el miedo a morir. Ahora tendría que vivir con preguntas que hasta entonces había acompañado desde su trabajo científico. [1]

La historia tenía una fuerza difícil de ignorar. Uno de los investigadores que habían contribuido al regreso de la psilocibina a la medicina se encontraba frente a su propia mortalidad.

Antes de ese diagnóstico, Griffiths ya había ayudado a transformar una conversación mundial. Su nombre aparece como autor en investigaciones centrales del renacimiento psicodélico. Fue el director fundador del Centro de Investigación sobre Psicodélicos y Consciencia de Johns Hopkins, creado en 2019. Murió el 16 de octubre de 2023, a los 77 años. [1]

Su trayectoria permite recorrer este movimiento desde un lugar especialmente humano: el de alguien que dedicó su rigor a estudiar experiencias que muchas personas no sabían cómo explicar.

Hacer investigable una experiencia

En 2006, Griffiths y sus colaboradores publicaron en Psychopharmacology un ensayo sobre psilocibina, experiencias de tipo místico y significado personal. Trabajaron con adultos sin experiencia previa con alucinógenos, en condiciones de apoyo, y utilizaron una sustancia de comparación. [2]

El estudio dio un lugar dentro de la investigación a algo difícil de medir: cuánto puede importar una experiencia en la vida de una persona. Su alcance tenía límites definidos; no era una demostración de eficacia para cualquier enfermedad ni una recomendación de consumo.

Diez años después, el equipo publicó un ensayo con 51 pacientes con diagnósticos de cáncer potencialmente mortales y síntomas de depresión o ansiedad. Comparó dosis altas y muy bajas de psilocibina mediante un diseño cruzado y seguimiento a seis meses. Encontró reducciones importantes del malestar emocional, junto con mejoras en medidas de calidad de vida y sentido vital. [3]

El objeto de investigación era el sufrimiento psicológico asociado al cáncer. El trabajo no demostró que la psilocibina tratara el tumor, prolongara la supervivencia o pudiera garantizar una experiencia semejante a todas las personas.

La distinción importa porque permite reconocer el valor de una posibilidad sin convertirla en una promesa imposible. Aliviar la angustia de alguien que enfrenta una enfermedad grave puede ser, por sí mismo, un objetivo profundamente significativo.

Cuando la pregunta se volvió propia

Después de su diagnóstico, Griffiths habló públicamente sobre su manera de vivir ese tiempo. En una entrevista publicada por su universidad en 2023 describió incredulidad inicial, una práctica de meditación sostenida durante años y una gratitud que adquirió nueva intensidad. [4]

Su testimonio merece conservar su complejidad. No autoriza a exigir serenidad a quien está enfermo. El miedo, la tristeza y el enojo también forman parte de la experiencia humana.

Tampoco corresponde atribuir su actitud exclusivamente a la psilocibina. En una entrevista con NPR explicó que la experiencia psicodélica que decidió realizar después del diagnóstico fue con LSD. Su relato personal y sus investigaciones con psilocibina son hechos diferentes. [5]

Precisamente allí aparece una de las lecciones más valiosas de su historia: podemos escuchar una experiencia extraordinaria sin convertirla en una receta. La intimidad de una vida necesita un lenguaje distinto del que usamos para evaluar un tratamiento.

La historia continúa en Chile

El 26 de octubre de 2026, el Instituto de Salud Pública anunció la autorización del primer ensayo clínico en Chile que utilizará psilocibina para estudiar el tratamiento de la depresión resistente. El proyecto fue presentado por la Universidad Adolfo Ibáñez y recibió aprobación a comienzos de ese mes. [6]

Según el ISP, será un estudio de fase 2 con cerca de 68 participantes de entre 18 y 65 años. Comparará psilocibina con niacina como placebo activo, mediante asignación aleatoria y un diseño doble ciego. Se realizará en la Clínica San Carlos de Apoquindo de la Red UC Christus, con el psiquiatra Rodrigo Figueroa Cabello como investigador principal. [6]

Es un paso concreto hacia la producción de evidencia en población chilena. La autorización permite investigar; todavía no entrega resultados ni equivale a aprobar el tratamiento para uso general.

El trabajo tiene antecedentes. La UAI registra un proyecto financiado por ANID, dirigido por Constanza Baquedano, que aborda efectividad, aceptabilidad, regulación y aspectos farmacoeconómicos de la psilocibina en Chile. [7] La Universidad de Chile también registra una investigación exploratoria, desarrollada con el Ministerio de Salud, sobre prácticas que utilizan hongos psilocibios como medio terapéutico. [8]

Hay, además, un vínculo documentado con el protagonista de esta historia. Fundación ECOH señala que Griffiths participó entre los expertos de sus encuentros científicos de 2021 y 2022, realizados en colaboración con universidades chilenas. Esa red ayuda a entender cómo una conversación internacional fue encontrando interlocutores locales. [9]

Estos antecedentes permiten hablar de un aporte chileno relevante y en desarrollo. Para afirmar que el país lidera mundialmente harían falta comparaciones que estos documentos no ofrecen.

Su importancia puede expresarse de una forma más precisa: Chile está comenzando a aportar evidencia clínica propia y a estudiar las condiciones sociales, económicas y regulatorias que exigiría una eventual incorporación de estas intervenciones.

Una pregunta que sigue abierta

La historia de Griffiths nos devuelve a una dimensión que a veces se pierde entre las cifras: detrás de cada investigación hay personas que buscan vivir con menos sufrimiento.

Hoy, el desafío chileno será hacer preguntas que respondan a esa necesidad. Qué beneficios aparecen, qué riesgos debemos reconocer, quiénes podrían beneficiarse y qué recursos requeriría un acompañamiento adecuado.

Fuentes y notas de verificación

  1. Johns Hopkins Medicine. «Roland Griffiths, Pioneering Psychedelic Researcher, Dies», 18 de octubre de 2023. Fuente institucional para trayectoria, diagnóstico y fecha de fallecimiento. Ver fuente
  2. Griffiths, R. R. et al. «Psilocybin can occasion mystical-type experiences having substantial and sustained personal meaning and spiritual significance». Psychopharmacology, 2006. doi.org/10.1007/s00213-006-0457-5
  3. Griffiths, R. R. et al. «Psilocybin produces substantial and sustained decreases in depression and anxiety in patients with life-threatening cancer: A randomized double-blind trial». Journal of Psychopharmacology, 2016. doi.org/10.1177/0269881116675513
  4. Johns Hopkins Magazine / Greg Rienzi. «Roland Griffiths reflects on scientific curiosity, gratitude, and coming to terms with a terminal illness», verano de 2023. Testimonio del protagonista. Ver fuente
  5. NPR, entrevista de Michel Martin, reproducida por NHPR. «A terminally ill doctor reflects on his discoveries around psychedelics and cancer», 17 de mayo de 2023. Griffiths identifica explícitamente LSD en su experiencia posterior al diagnóstico. Ver fuente
  6. Instituto de Salud Pública de Chile. «Autorizan el primer estudio clínico en Chile que utilizará psilocibina como tratamiento de la depresión resistente», 26 de octubre de 2026. Anuncio de autorización; no reporte de resultados. Ver fuente
  7. Universidad Adolfo Ibáñez. Registro de proyecto ID25I10274: «Potencial de la Psilocibina Como Nueva Herramienta en Chile Para el Tratamiento de la Depresión Resistente: Estudio Farmacoeconómico, Regulatorio, y de Efectividad y Aceptabilidad Local». Financiamiento ANID; periodo registrado 2025–2027. Ver fuente
  8. Universidad de Chile, Escuela de Salud Pública. Perfil académico de Esteban Encina Zúñiga, sección de proyectos de investigación. Registra el estudio exploratorio de 2024 realizado con Minsal. Se utiliza para acreditar la existencia del proyecto, no sus resultados. Ver fuente
  9. Fundación ECOH. «Somos», historia institucional, sección 2021–2022. La organización informa participación de Griffiths en sus encuentros; no se afirma una visita presencial a Chile. Ver fuente

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